Un mundo abasourdi se quedó helado al escuchar a Pablo Iglesias y sus invitados en La Base LatAm 1×30 (julio 2025) destapar sin filtros la relación entre Jeffrey Epstein y Donald Trump: una amistad de años que pasó de fiestas privadas a un quiebre público, pero que dejó huellas inquietantes.

El episodio —con Estefanía Veloz y Marco Teruggi— analizó la proximidad de Trump con Epstein: fiestas en Mar-a-Lago (donde Giuffre fue reclutada a los 16), ocho vuelos en el jet de Epstein (cuatro con Maxwell), elogio de Trump en 2002 (“tipo fantástico… le gustan más jóvenes”). Iglesias calificó la amistad como “red de poder mutuo”: Epstein como “fijador” para elites, Trump como beneficiario de glamour y contactos.
El quiebre público llegó en 2004–2007: Trump alegó prohibir a Epstein en Mar-a-Lago por “comportamiento inapropiado” (supuestamente hacia una menor), pero fuentes como Michael Wolff sugieren rivalidad inmobiliaria (Trump superó oferta de Epstein por una mansión en Palm Beach). Iglesias destacó: “No fue moral—fue traición de dinero. Epstein siguió con elites; Trump lo negó para imagen.”
Los invitados vincularon a archivos 2025 (sin “lista de clientes” ni cintas): proximidad post-condena 2008, red intacta. Giuffre’s memoir Nobody’s Girl (21 octubre 2025) —nombrando Andrew 88 veces por presuntos abusos— amplificó inquietud: huellas de amistad, silencio cómplice.
El análisis —sin filtros, izquierdista— explotó en redes: #EpsteinTrumpLaBase con 4,2 millones de posts (82 % cuestionando protección). Iglesias advirtió: “Amistad rota en público, huellas inquietantes en privado—poder no se mancha fácil.”
Un mundo helado confronta: fiestas privadas, quiebre público, huellas que no borran, verdad parcial en archivos.
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